Aceites esenciales
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Cuando destapas el frasco de un aceite esencial entras en un mundo mucho más antiguo, primitivo y poderoso de lo que jamás hubieras imaginado

Simon Constantine, perfumista y director de compras

¿Qué es un aceite esencial?

Los aceites esenciales son la esencia de una planta, como su propio nombre indica. Líquidos concentrados que atraen a los insectos polinizadores, evitan plagas y tienen un olor agradable.
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Un olor tan antiguo como el mundo

Digno de la realeza: Rituales, culto y romance en el Antiguo Egipto

Los perfumes y aceites esenciales ya ocupaban un papel muy importante en el antiguo Egipto, sobre todo en los ritos religiosos, donde se utilizaban para limpiar el aire y hacer ofrendas a los dioses. Tan importantes eran las fragancias que hasta tenían un dios dedicado a ellas: Nefertem. Además, los egipcios enterraban a las personas ricas con incienso y aceites esenciales. La tumba de Tutankamón, donde encontraron un frasco de perfume ornamentado, es un buen ejemplo de esta costumbre. Debido a lo caro de su producción, los aceites esenciales estaban reservados para los dioses y la realeza.

En la época, el kyphi era un incienso muy común, utilizado en rituales y como medicamento. No hay una receta concreta, pero se cree que incluía mirra, mimosa, canela y menta, y que eran los sacerdotes egipcios los que preparaban la mezcla, considerados hoy en día como los primeros perfumistas de la historia.

Aunque los egipcios usaban ingredientes naturales muy parecidos a los que se usan hoy en día, el olor de sus perfumes tenía una intensidad mucho menor. Esto se debe a que aún no habían descubierto cómo destilar fragancias, lo que hacían era prensar las plantas o sumergirlas en líquidos y grasas durante largos periodos de tiempo.

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Fuera malos humos: El fin de las enfermedades en la Antigua Grecia

En la Antigua Grecia y en tiempos romanos, los perfumes y el incienso continuaron teniendo una importancia vital en funerales y ceremonias religiosas. En 2007 se descubrió la fábrica de perfumes más antigua del mundo, situada en Chipre, lugar donde nació la diosa del amor, Afrodita. Todo apunta a que esta destilería distribuía perfumes a los templos y devotos, para que se sintieran más cerca de los dioses a los que veneraban.

A diferencia de lo que pasaba en Grecia, los perfumes en Roma estaban al alcance de un público más amplio. Las fragancias más económicas venían en envases de cerámica, mientras que las de precio más elevado eran envasadas en elaborados frascos de porcelana. Estos perfumes se podían comprar en tiendas o en puestos de mercado.

Los perfumes no se utilizaban solo con fines cosméticos, tanto romanos como griegos creían que la mala calidad del aire podía ser foco de enfermedades. De hecho, Hipócrates, padre de la medicina moderna, afirmó en sus escritos que el viento podía transportar enfermedades graves. Así que las personas creían que fumigando el aire con fragancias, podían impedir que esas dolencias se propagasen.

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El descubrimiento de la destilación: agua perfumada y farmacología en la Antigua Persia

El descubrimiento de la destilación se sitúa en Persia (lo que hoy se conoce como Irán). Fue allí donde el médico Avicena descubrió la química que había detrás de los perfumes que no contenían aceites. Este hallazgo permitió a los persas destilar agua de rosas, un producto por el que Irán es popular.

Además, los científicos de la época perfeccionaron los alambiques -aparatos para destilar-, lo que constituyó un gran avance en farmacología y en perfumería. Estas novedades permitieron destilar sustancias clave para la medicina, como el alcohol, que se empezó a usar para tratar enfermedades.

Los logros en el campo de la ciencia no se reflejaron en la perfumería, donde la destilación se seguía utilizando para crear aguas perfumadas. Hubo de pasar un tiempo hasta que los métodos de extracción permitieron producir los aceites esenciales que conocemos hoy en día. El perfume siguió siendo un símbolo de estatus en Persia, llegando al punto de representar a la realeza y a los miembros más destacados de la sociedad con frascos de perfume y flores fragantes que demostraban su riqueza e importancia.

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El auge del boticario: pomanders y primeros productos farmacéuticos en la Edad Media y el Renacimiento

Durante la Edad Media y el Renacimiento se produjo un cambio en la forma de usar perfumes y aceites esenciales. En Occidente, la religión cristiana dictó que el uso personal de fragancias no era adecuado. Sin embargo, prevaleció la tradición de usar incienso durante el culto, como una ofrenda a Dios.

La gente creía que los malos olores, predominantes en la época, eran ofensivos para Dios y, según las enseñanzas de Hipócrates, también eran la causa de numerosas enfermedades. Para evitar el hedor, las personas usaban pomanders, amuletos colgados del cuello, que contenían aceites, incienso y fragancias. La Reina María I de Inglaterra incluía en su colgante resina de benjuí, calamina y ládano, además de otros ingredientes de origen animal ahora en desuso, como el ámbar gris y el almizcle de ciervo y de civeta.

Los boticarios empezaron a mezclar y vender estas combinaciones de fragancias, a menudo de olor intenso. Estos primeros perfumistas también eran considerados farmacéuticos, y fue en esa época cuando se empezaron a atribuir beneficios medicinales y terapéuticos a las plantas y especias. Los boticarios utilizaron la eficacia de los ingredientes naturales para crear nuevos brebajes con ingredientes recién descubiertos que llegaban de todas partes del mundo.

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Aceites esenciales para llevar: seducción, perfumes y estados de ánimo en la Ilustración

En los siglos XVIII y XIX, el perfume se convirtió en un medio de seducción y un símbolo de riqueza y nobleza. Aquellos que podían permitírselo utilizaban perfume en la ropa, el cuerpo, el cabello y los accesorios, además de bañarse en aguas perfumadas. Tenían un papel tan importante que la nobleza llevaba maletines de viaje llamados nécessaires de voyage, en los que guardaban sus frascos y mezclas.

La propia María Antonieta no podía vivir sin su neceser de perfumes y cuando planeaba huir de Francia, durante la Revolución francesa, encargó una réplica para no irse con las manos vacías. Más tarde, en el siglo XIX, se descubrieron los gérmenes y la higiene personal adquirió relevancia, aumentando así la frecuencia de los baños. A partir de ese momento dejó de ser necesario el uso de aromas fuertes ​​para cubrir los malos olores, por lo que cambiaron también las preferencias en perfumes.

Se impusieron las fragancias frescas y florales, sustituyendo a los almizcles de olor más fuerte, derivados de animales. El descubrimiento de las ruinas de la antigüedad también influyó en los gustos de la época, y los estilos del antiguo Egipto, Roma y Grecia se impusieron en frascos y perfumes.

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Todo empezó con unos guantes: los humilde comienzos de la perfumería

Posiblemente, a estas alturas ya sabrás que los aceites esenciales forman parte de nuestra vida diaria desde hace milenios, aunque con el tiempo ha cambiado mucho la forma en que los usamos. Hoy en día, tienen un papel principal en perfumería, pero no siempre ha sido así. Esta historia empieza con unos guantes.

La ciudad de Grasse se considera el centro internacional de perfumes del mundo. Esta pequeña localidad situada al sur de Francia ha estado a la vanguardia de la perfumería durante siglos. En el año 1400 Ermentaire Tossenti abrió las puertas de su propia botica, donde vendía mezclas de aceites e ingredientes naturales.

El popular microclima templado de la ciudad la hace idónea para el cultivo de plantas y flores fragantes, perfectas para usar en perfumes.

En el siglo XVI, Grasse fue también el hogar de una floreciente industria de fabricación de guantes. Allí, los locales trabajaban el cuero curtido con el que hacían elegantes guantes destinados a la exportación. El popular material tenía un hándicap: su olor. Con el fin de camuflar el desagradable olor a cuero curtido, la gente decidió perfumarlos utilizando las materias primas del pueblo. Cuando acabó el fervor de la industria del guante, creció el entusiasmo por la perfumería y en 1800, Grasse se convirtió en una ciudad conocida por sus ingredientes y perfumes de calidad. Al mismo tiempo, grandes casas de perfumes como J.B., Dulac, J.L Fargeon y Lubin, muy populares entre la gente acaudalada, se establecieron en París.

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Perfumes de celebridades, sintéticos seguros y compras éticas: la perfumería moderna y mucho más...

Los avances en química y ciencia revolucionaron la industria del perfume en 1900. El descubrimiento de métodos para producir sustancias como la vainillina sintética, permitieron llegar al público masivo. Los hallazgos también dieron la oportunidad a los perfumistas de imitar aromas naturales que nunca habían podido extraer de su fuente, como el lirio de los valles.

Jicky fue uno de los primeros perfumes en incluir notas sintéticas. Se convirtió también en el primer perfume abstracto, es decir, en combinar una nota sintética con varias naturales. Esta fragancia abrió la veda para la creación de otras similares y de todas las que usamos hoy en día.

En la actualidad, la perfumería ha cambiado una vez más, la saturación del mercado con perfumes de "celebridades", ha llevado a una mayor demanda de fragancias exclusivas. Paralelamente, los clientes y las empresas tienen cada vez más conciencia sobre el impacto medioambiental de los materiales que utilizan, lo que ha dado un impulso a los ingredientes de origen responsable.

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La cabeza en su sitio: aceites esenciales y bienestar

Los aceites esenciales se han usado siempre por sus beneficios para la mente, el cuerpo y el alma. Sin embargo, el término 'aromaterapia', que es relativamente moderno, se popularizó a principios del siglo XX por René-Maurice Gattefossé. Fue el popular químico francés quien descubrió las propiedades calmantes del aceite de lavanda, después de que la quemadura de su mano entrase en contacto, por accidente, con una pila llena de este líquido.

Desde entonces se popularizó el uso de aceites esenciales para sanar el cuerpo y la mente. Existen cientos de cursos, especialistas, libros e información relacionada con la aromaterapia, que es un término general que abarca una amplia variedad de creencias.

Muchos defienden que los aceites esenciales pueden influir en los estados de ánimo, mientras que otros van más allá y sostienen que los olores y la medicina alternativa tienen el poder de curar todo tipo de enfermedades. Lo único cierto es que los aceites esenciales se encuentran ahora en una amplia variedad de productos gracias a los beneficios que han demostrado desde hace milenios.

Entonces ¿qué será lo siguiente? Hace milenios que los aceites esenciales nos acompañan: van con nosotros allá donde nosotros vayamos, transformando la forma en la que experimentamos el mundo. Nos traen recuerdos de infancia, nos llevan hasta un lugar soñado y nos hacen pensar en alguien especial. Y no es de extrañar porque son algo así como la esencia de la vida, por eso, aunque no sepamos qué pasará con ellos en el futuro, sí sabemos que seguirán enseñándonos la realidad a su manera.

Lo que hay dentro cuenta

En la cantidad adecuada, un aceite esencial puede ser letal o todo lo contrario, un salvavidas.

Aceites esenciales extraordinarios

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Chef de aromas: Louise Bloor Los aceites esenciales no son solo para perfumes. Louise Bloor, perfumista y fundadora de Fragrant Supper Club (FSC), explica como los incorpora a sus deliciosos platos.
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